CHAMP CAR



A1 GP





NASCAR BUSCH 2007

POLÉMICA EN LA NASCAR

El domingo 4 de Marzo amaneció nublado. El clima parecía saber algo que los demás ignorábamos. Fue hasta la una de la tarde, cuando la rigurosa ceremonia de inauguración se presentaba, que poco a poco el sol se fue asomando para escuchar los himnos nacionales de Estados Unidos y México, observar la caravana de pilotos a lo largo del autódromo y por último deleitarse con las palabras que hacen que a todo aficionado al automovilismo se le erice la piel: Pilots…Start your engines.

A partir de ese momento la carrera transcurrió con la normalidad de los años anteriores. Los pilotos mexicanos poco a poco se fueron rezagando y abandonando la carrera por fallas mecánicas o contactos y con ellos la ilusión de ver a un tricolor en el podium no duro más allá de la mitad de la carrera. Si bien es cierto que en algunas ocasiones pasó alguno de los pilotos mexicanos al frente del contingente, la mayoría sabíamos que era algo meramente transitorio.

Y es que por si fuera poco, había alguien más en ese día que robaba las miradas de los aficionados. El piloto colombiano ex fórmula 1 Juan Pablo Montoya fue un bólido en la pista. Mientras estuvo al frente nadie lo rebasó y cuando por una parada larga en pits quedó rezagado arriba de la posición 20, manejó con gran destreza y habilidad para regresar a la segunda posición, detrás de su co equipero Scott Pruett. Así se mantuvieron un buen lapso de la carrera pero cuando parecía que no habría cambios en esas posiciones, Juan Pablo demostró que todavía nos tenía preparada una sorpresa. A ocho vueltas del final en la curva 1 del Moisés Solana, Juan Pablo hizo contacto con el coche de Scout Pruett en un intento de rebase por adentro, lo que ocasiono que el coche del norteamericano girara y estuviera a punto de ocasionar un gran colapso con los demás automóviles que venían detrás.

A partir de ahí, Juan Pablo Montoya no tuvo rival, ya que por más intentos que hizo Denni Hamlin, que ahora estaba en la segunda posición, no pudo lograr rebasarlo.

Al llegar la bandera a cuadros, la celebración de Montoya vino en grande al ganar su primer carrera en esta categoría. Paradójicamente, su co equipero Scott Pruett se bajaba molesto del auto en una quinta posición y afirmando que no asistiría a la celebración de Montoya. Por parte de los mexicanos, Jorge Goeters demostró que es un piloto ya consagrado y tiene mucho camino por delante al lograr una séptima posición que supo a gloria debido a todas las circunstancias que se le presentaron durante la carrera. Este séptimo lugar, representó para Goeters su mejor lugar en lo que va de las tres carreras de la NASCAR en México. Adrián Fernández también consiguió batir su récord personal al quedar en el lugar 9 y Michel Jourdain Jr. Sufrió en las últimas vueltas un contacto que lo marginó de los primeros quince ubicándolo hasta la posición 25.

El clima, que durante la carrera había mejorado notablemente se volvió a nublar. Y a pesar de que Montoya demostró a lo largo de toda la carrera que no hubo nadie mejor ni más rápido que él, para muchos ese contacto le quitó gran parte de su mérito. Los hechos indiscutibles son que Montoya se convirtió en el primer latinoamericano que gana una carrera de la NASCAR Busch, pero al mismo tiempo no deja de sorprendernos que la champagne, que suele acompañar a todos los grandes vencedores del deporte motor, no estuvo presente en el festejo de Juan Pablo Montoya. Como dije al principio, quizás el clima y ahora también la champagne sabían algo que todos los demás ignorábamos en este día de carreras en la NASCAR.






WRC León 2007

OE, OE, OE, OE… LOEB… LOEB!!!

Sebastian domina el Rally Corona México

Texto Cortesía: Area Deportiva

Tiendas de campaña, hieleras, víveres, carpas, banderas, niños, niñas, mujeres, hombres, jóvenes, grandes, los que se escaparon de la escuela, los que mintieron en el trabajo; Todos estaban ahí, en las montañas de León y Silao deseosos de ver, quizás por última vez en algunos años, a sus ídolos.

Durante horas, ese mismo público manejó por caminos inexistentes, siguió a pie kilómetros atravesando montañas y esperó a veces durante 3 horas bajo el sol, para ver pasar sólo un segundo a los magníficos automóviles del campeonato mundial de Rally.

Y los pilotos reaccionaron. A cada metro, a cada tramo, dieron lo mejor de si, en primer lugar, para llevarse la victoria, pero en segundo y especialmente, para agradecerle a la gran afición que a cada paso los vitoreaba y que vino de todas partes de la república.

En la carrera, Sebastián Loeb, dominó de punta a punta el Rally desde el primer día de competencias debido a que su principal rival en ese momento, Peter Solberg, abandonó en el sexto tramo. De ahí en adelante el único que logró respirar cerca del coche del tricampeón fue Marcus Gronholm, quien apoyado a cada instante por la afición logró recortar hasta poco menos de 1 minuto su desventaja, pero fue imposible alcanzar el Citroen de Loeb y tuvo que conformarse con el segundo lugar.

Los fanáticos, que llegaron inclusive a rebasar la capacidad de uno de los montes en un tramo realmente espectacular, acompañaron durante todo el fin de semana largo (jueves a domingo) a sus pilotos favoritos. Convirtiendo esto en un duelo de porras que inclusive se mantuvo hasta el final, cuando en el podium la mitad de la gente vitoreaba al piloto finlandés Marcus Gronholm, mientras que la otra mitad entonaba el cantico que se haría la tonada mas pegajosa del Rally… Oe, oe, oe.. Loeb, Loeb…

La despedida este año fue mas triste que las anteriores, puesto que la incertidumbre de si el Rally México volverá para el próximo año o será sustituido por otra fecha está en el aire. Nadie sabe a ciencia cierta que es lo que acontecerá. Pero lo que si es una realidad, es que el público que disfruta de este Rally es un aficionado que se entrega, que se mueve, que hace miles de cosas para poder disfrutar a sus pilotos y los imponentes vehículos. Es un público que a pesar de saber que no hay mexicanos con posibilidades importantes de triunfo, asisten por el puro amor a deporte. Un público que es a mi gusto, el más fiel y, quizás, el mejor que existe en cuanto a automovilismo en México. Nadie sabe si habrá Rally o no el próximo año, lo que si es un hecho es que de no haberlo los pilotos nos entregaron lo mejor de sí en una gran despedida, y es también un hecho que habrá que pensar que hacer porque este público sin duda, se merece un Rally, éste Rally y mucho, mucho más…